Pastel de calabacín al horno

Este pastel de calabacín es un postre fácil, húmedo y perfecto para aprovechar esta verdura de una forma diferente. Además, queda tierno por dentro, desprende un agradable aroma a canela y puede prepararse con ingredientes sencillos. Lo mejor es que el calabacín aporta jugosidad sin dejar un sabor fuerte, por lo que incluso quienes no suelen comer verduras pueden disfrutarlo.

Aunque pueda parecer una combinación poco habitual, el resultado recuerda a un bizcocho casero suave y especiado. Por otra parte, la receta admite muchos cambios, desde añadir cacao hasta incorporar nueces o ralladura de limón. Por eso, puedes adaptarla con facilidad a los ingredientes que tengas en casa.

Este pastel de calabacín al horno resulta ideal para el desayuno, la merienda o un postre sencillo. Asimismo, se conserva bien durante varios días y puede congelarse en porciones. En consecuencia, es una opción práctica para padres ocupados, estudiantes y cualquier persona que quiera preparar algo dulce sin dedicar demasiado tiempo a la cocina.

Qué es el pastel de calabacín

El pastel de calabacín es una preparación dulce elaborada con calabacín rallado, harina, huevos, azúcar, aceite y especias. Sin embargo, a diferencia de otros bizcochos, mantiene una textura especialmente húmeda gracias al agua natural de la verdura. Después del horneado, el calabacín se integra por completo en la masa y apenas se distingue.

Además, su sabor suave permite combinarlo con vainilla, canela, cacao, cítricos o frutos secos. Por tanto, es una base muy versátil para crear distintos postres caseros. En esta receta utilizaremos canela y vainilla para aportar un aroma cálido, mientras que una pequeña cantidad de nueces dará un contraste crujiente.

Aunque se llame pastel, no necesita capas, rellenos ni técnicas complicadas. En realidad, se prepara como un bizcocho fácil: primero se mezclan los ingredientes húmedos, después se incorporan los ingredientes secos y, finalmente, se añade el calabacín rallado. De este modo, cualquier cocinero principiante puede conseguir un buen resultado.

Porción de pastel de calabacín servida en plato blanco, con interior cremoso y cobertura de queso crujiente.

Por qué te encantará este pastel de calabacín

Este pastel de calabacín fácil se prepara con pasos simples y no requiere utensilios especiales. Además, los ingredientes son económicos y suelen estar disponibles en cualquier cocina. Por eso, es una receta adecuada para preparar durante la semana o cuando necesitas un postre casero sin complicaciones.

Por otra parte, su textura permanece jugosa incluso al día siguiente. El calabacín aporta humedad a la masa y ayuda a evitar que el pastel quede seco. Asimismo, la canela, la vainilla y el azúcar crean un sabor dulce y equilibrado que combina muy bien con una taza de café, té o leche.

También es una receta fácil de personalizar. Por ejemplo, puedes añadir chocolate, sustituir las nueces por almendras o incorporar ralladura de naranja. Incluso puedes reducir ligeramente el azúcar si prefieres un sabor menos dulce. En consecuencia, esta receta puede adaptarse a distintos gustos y ocasiones.

Finalmente, el pastel se puede preparar con antelación. Una vez frío, basta con guardarlo bien cubierto para mantener su textura. Así, tendrás un desayuno, una merienda o un postre listo para servir durante varios días.

Herramientas necesarias

Para preparar este pastel de calabacín casero no necesitas equipos complicados. Sin embargo, conviene tener todos los utensilios listos antes de comenzar, ya que así el proceso será más rápido y ordenado.

  • Un molde redondo de 20 o 22 centímetros
  • Un bol grande
  • Un bol mediano
  • Un rallador de agujeros medianos
  • Un batidor manual
  • Una espátula de cocina
  • Una cuchara de madera
  • Papel de horno
  • Un colador
  • Una báscula o tazas medidoras
  • Un palillo o cuchillo fino para comprobar la cocción

Si utilizas un molde más grande, el pastel quedará más bajo y necesitará menos tiempo de horno. En cambio, si eliges un molde pequeño, quedará más alto y puede requerir algunos minutos adicionales. Por eso, conviene vigilar la cocción durante la parte final del horneado.

Ingredientes para el pastel de calabacín

Estas cantidades permiten preparar un pastel de unas ocho porciones. Además, puedes ajustar la cantidad de canela, vainilla o frutos secos según tus preferencias.

Ingredientes para pastel de calabacín con harina, huevos, aceite, leche, nueces, canela y verdura rallada.
  • 250 gramos de calabacín rallado
  • 220 gramos de harina de trigo
  • 130 gramos de azúcar moreno o azúcar blanco
  • 2 huevos medianos
  • 100 mililitros de aceite de girasol o aceite de oliva suave
  • 80 mililitros de leche
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 2 cucharaditas de levadura química
  • 1 cucharadita de canela molida
  • Media cucharadita de bicarbonato de sodio
  • Una pizca de sal
  • 60 gramos de nueces picadas
  • Ralladura de medio limón, opcional
  • Azúcar glas para decorar, opcional

Elige un calabacín firme, con piel lisa y sin zonas blandas. Además, no es necesario pelarlo, ya que la piel aporta color y se ablanda durante el horneado. Sin embargo, si el calabacín es muy grande y tiene semillas duras, conviene retirar la parte central antes de rallarlo.

Cómo hacer pastel de calabacín paso a paso

Collage del pastel de calabacín paso a paso, desde preparar el molde hasta hornear, cortar y servir.

Preparar el molde y precalentar el horno

En primer lugar, precalienta el horno a 175 grados con calor arriba y abajo. Después, cubre la base del molde con papel de horno y engrasa ligeramente los laterales. De este modo, el pastel se desmoldará con mayor facilidad.

Asimismo, coloca la rejilla en la zona central del horno. Así, el calor llegará de forma equilibrada y la superficie no se dorará demasiado rápido. Mientras el horno alcanza la temperatura adecuada, puedes comenzar a preparar el calabacín y el resto de los ingredientes.

Rallar y escurrir el calabacín

Lava bien el calabacín y sécalo con un paño limpio. A continuación, corta los extremos y rállalo con un rallador de agujeros medianos. No es necesario triturarlo, ya que las tiras finas se integrarán durante la cocción.

Después, coloca el calabacín rallado en un colador y presiónalo suavemente con las manos. Sin embargo, no debes eliminar toda su humedad. El objetivo es retirar únicamente el exceso de agua, porque una parte de esa humedad ayudará a conseguir un pastel de calabacín jugoso.

Si el calabacín está muy húmedo, también puedes envolverlo en un paño limpio y apretar con cuidado. Aun así, evita dejarlo completamente seco, ya que el pastel podría perder suavidad.

Mezclar los ingredientes secos

En un bol mediano, añade la harina, la levadura química, el bicarbonato, la canela y la sal. Después, mezcla con una cuchara o un batidor manual hasta distribuir todos los ingredientes.

Este paso ayuda a evitar que la levadura o el bicarbonato queden concentrados en una sola zona. Además, permite incorporar la harina de manera más uniforme. Si observas grumos, puedes tamizar la mezcla antes de añadirla a los ingredientes húmedos.

Por otra parte, si quieres preparar un pastel con sabor a chocolate, puedes sustituir 25 gramos de harina por 25 gramos de cacao puro sin azúcar.

Batir los huevos con el azúcar

En un bol grande, coloca los huevos y el azúcar. A continuación, bate durante uno o dos minutos, hasta que la mezcla se vea ligeramente espumosa. No necesitas utilizar una batidora eléctrica, aunque puedes hacerlo si deseas una textura más aireada.

Después, añade el aceite poco a poco mientras continúas mezclando. Incorpora también la leche y el extracto de vainilla. Si vas a utilizar ralladura de limón, agrégala en este momento.

La mezcla debe quedar homogénea y sin restos visibles de huevo. Además, es importante que los ingredientes estén a temperatura ambiente, porque así se integrarán con mayor facilidad.

Incorporar el calabacín rallado

Añade el calabacín escurrido a la mezcla de huevos, azúcar y aceite. Después, remueve con una espátula hasta repartirlo por toda la preparación.

Al principio, puede parecer que hay demasiado calabacín. Sin embargo, durante el horneado reducirá su volumen y se integrará en la miga. Por eso, no conviene disminuir la cantidad, ya que es la responsable de la textura húmeda del pastel.

Asimismo, asegúrate de separar las tiras de calabacín que hayan quedado unidas. De esta manera, no se formarán zonas demasiado húmedas dentro del bizcocho.

Añadir la harina y las nueces

Incorpora la mezcla de harina en dos o tres veces. Después de cada adición, remueve suavemente con una espátula. Es importante no batir demasiado, ya que una mezcla excesiva puede dejar el pastel compacto.

Cuando ya no veas restos secos de harina, añade las nueces picadas. A continuación, mezcla solo lo necesario para distribuirlas. La masa final debe ser espesa, húmeda y fácil de verter.

Si parece demasiado seca, puedes añadir una cucharada adicional de leche. En cambio, si está muy líquida porque el calabacín soltó demasiada agua, incorpora una cucharada de harina.

Hornear el pastel de calabacín

Vierte la masa en el molde preparado y alisa la superficie con una espátula. Después, golpea suavemente el molde sobre la encimera para eliminar las burbujas de aire más grandes.

Hornea durante 40 o 45 minutos. Sin embargo, el tiempo puede variar según el molde y el funcionamiento de cada horno. Por tanto, comienza a comprobar la cocción después de los primeros 38 minutos.

Introduce un palillo en el centro. El pastel de calabacín al horno estará listo cuando el palillo salga limpio o con pequeñas migas húmedas. En cambio, si sale cubierto de masa líquida, continúa horneando durante cinco minutos más.

Si la superficie se dora demasiado pronto, cubre el molde de forma suelta con papel de aluminio. Así, el interior podrá terminar de cocinarse sin que la parte superior se queme.

Enfriar y desmoldar

Una vez cocido, retira el pastel del horno y déjalo reposar dentro del molde durante unos 15 minutos. Después, pasa un cuchillo fino por los bordes y desmóldalo con cuidado.

Colócalo sobre una rejilla y espera hasta que esté completamente frío antes de cortarlo. Aunque el aroma puede resultar irresistible, este tiempo de reposo es importante. De hecho, la miga termina de asentarse mientras se enfría.

Finalmente, puedes espolvorear una pequeña cantidad de azúcar glas sobre la superficie. También puedes servirlo sin decoración para mantener una presentación más sencilla.

Consejos para un pastel de calabacín esponjoso

No retires toda la humedad del calabacín

El error más habitual consiste en apretar demasiado el calabacín rallado. Aunque es necesario eliminar el exceso de agua, también conviene conservar una parte de su humedad. De lo contrario, el pastel puede quedar seco y perder la textura que caracteriza esta receta.

Por tanto, presiona el calabacín solo hasta que deje de gotear. Después, incorpóralo inmediatamente a la masa. Si lo dejas reposar durante mucho tiempo, puede seguir soltando líquido.

No mezcles la masa en exceso

Después de añadir la harina, remueve con movimientos suaves y breves. En cambio, si bates durante demasiado tiempo, la miga puede quedar densa o elástica.

Además, conviene dejar de mezclar en cuanto desaparezcan los restos secos. Aunque queden pequeños grumos, estos se integrarán durante el horneado. Como resultado, conseguirás un pastel de calabacín esponjoso y más agradable.

Comprueba bien la temperatura del horno

Un horno demasiado caliente puede dorar la parte exterior antes de que el centro esté cocido. Por otra parte, una temperatura muy baja puede producir un pastel pesado y húmedo.

Por eso, utiliza 175 grados como referencia y evita abrir la puerta durante los primeros 30 minutos. Asimismo, si tu horno suele calentar más de lo indicado, reduce ligeramente la temperatura.

Deja enfriar antes de cortar

El pastel continúa asentándose al salir del horno. Por esta razón, cortarlo mientras está muy caliente puede hacer que las porciones se rompan o parezcan crudas.

En cambio, cuando se enfría por completo, la miga queda firme, tierna y fácil de cortar. Además, los sabores de la canela, la vainilla y el calabacín se perciben con mayor claridad.

Variaciones del pastel de calabacín

Pastel de calabacín con chocolate

Para preparar una versión de chocolate, sustituye 25 gramos de harina por cacao puro. Además, puedes añadir 70 gramos de trozos de chocolate negro a la masa.

El cacao combina muy bien con la humedad del calabacín. Como resultado, obtendrás un pastel intenso y jugoso en el que el sabor de la verdura será prácticamente imperceptible.

Pastel de calabacín con limón

Añade la ralladura de un limón y sustituye la canela por una pequeña cantidad de jengibre molido. Después, puedes decorar el pastel con un glaseado ligero preparado con azúcar glas y unas gotas de zumo de limón.

Esta versión tiene un sabor más fresco. Por tanto, resulta especialmente agradable durante los meses cálidos o después de una comida abundante.

Pastel de calabacín con zanahoria

Sustituye 80 gramos de calabacín por la misma cantidad de zanahoria rallada. Además, puedes incorporar una pizca de nuez moscada.

La zanahoria aporta un dulzor natural y un color más cálido. Asimismo, combina perfectamente con las nueces y la canela.

Pastel de calabacín sin frutos secos

Si existe alguna alergia o simplemente no te gustan las nueces, puedes eliminarlas sin cambiar el resto de la receta. En su lugar, añade pasas, coco rallado o pequeños trozos de chocolate.

También puedes dejar la masa sin complementos. De este modo, el sabor será más suave y la textura quedará completamente tierna.

Beneficios de preparar un pastel de calabacín casero

Una forma sencilla de incorporar calabacín

El pastel de calabacín permite utilizar una verdura suave dentro de un postre casero. Además, el calabacín se integra fácilmente con ingredientes como la canela, la vainilla, el cacao o el limón. Por lo tanto, resulta útil para quienes desean probar nuevas formas de cocinar verduras. Sin embargo, sigue siendo un postre y debe disfrutarse en porciones moderadas. Asimismo, su valor nutricional dependerá de la cantidad de azúcar, aceite y harina que se utilice. Finalmente, preparar el pastel en casa permite controlar mejor los ingredientes y ajustar el dulzor según las preferencias de cada familia.

Un postre húmedo con menos riesgo de quedar seco

Por otra parte, el agua natural del calabacín aporta humedad a la masa. Gracias a ello, el pastel conserva una miga tierna durante más tiempo. Además, esta característica permite usar una cantidad moderada de aceite sin perder suavidad. No obstante, es importante mantener un equilibrio, ya que demasiado líquido puede impedir que el centro se cocine correctamente. Por eso, conviene escurrir el calabacín de forma ligera y respetar las cantidades indicadas. En consecuencia, se obtiene un postre jugoso, agradable y fácil de conservar para desayunos o meriendas durante varios días.

Cómo hacer un pastel de calabacín más equilibrado

Reducir el azúcar sin perder sabor

En primer lugar, puedes reducir el azúcar hasta 110 gramos si prefieres un pastel menos dulce. Además, la canela, la vainilla y la ralladura de limón ayudan a intensificar la sensación de dulzor. Por otra parte, puedes sustituir una pequeña parte del azúcar por plátano maduro triturado o compota de manzana sin azúcar. Sin embargo, estos cambios aportarán más humedad a la masa. Por esta razón, puede ser necesario reducir ligeramente la leche. Finalmente, conviene probar la receta con ajustes pequeños, ya que una reducción excesiva del azúcar también puede cambiar la textura y el color del pastel.

Elegir harinas y complementos sencillos

Asimismo, puedes sustituir una parte de la harina de trigo por harina integral. Por ejemplo, utiliza 150 gramos de harina blanca y 70 gramos de harina integral. De este modo, el sabor seguirá siendo suave y la miga no quedará demasiado pesada. Además, puedes incorporar avena molida, aunque conviene usarla en pequeñas cantidades. En cambio, si buscas una textura más ligera, mantén la harina blanca y añade frutos secos o semillas como complemento. Finalmente, recuerda que cada cambio puede modificar la cantidad de líquido necesaria, por lo que debes observar la consistencia antes de llevar la masa al horno.

Información útil sobre la textura del pastel de calabacín

Cómo debe quedar la miga

Un buen pastel de calabacín casero debe quedar húmedo, pero no crudo. Además, la miga tiene que sentirse suave y mantenerse unida al cortar cada porción. Aunque pueden verse pequeños puntos verdes de la piel, no deberían aparecer trozos grandes ni zonas acuosas. Por tanto, es importante rallar el calabacín de manera uniforme y repartirlo bien por la masa. Asimismo, el pastel no necesita crecer tanto como un bizcocho tradicional, ya que su interior es más húmedo. Finalmente, después de enfriarse, la superficie debe estar ligeramente firme y el centro debe conservar una textura tierna y agradable.

Señales de que necesita más cocción

Si al introducir un palillo aparece masa líquida, el pastel todavía necesita algunos minutos en el horno. Sin embargo, no debes esperar a que el palillo salga completamente seco, porque eso puede indicar una cocción excesiva. Además, observa el centro del pastel: debe estar firme y no moverse como un líquido cuando sacudas ligeramente el molde. Por otra parte, los bordes comenzarán a separarse de las paredes. Si la superficie ya está oscura, cúbrela con papel de aluminio y continúa horneando. De esta manera, el interior terminará de cocinarse sin que el exterior pierda humedad.

Cómo conservar el pastel de calabacín

Conservación a temperatura ambiente y en la nevera

Cuando el pastel esté completamente frío, guárdalo en un recipiente hermético. Si la temperatura de la cocina es fresca, puede mantenerse a temperatura ambiente durante uno o dos días. Sin embargo, cuando hace calor, es preferible conservarlo en la nevera. Además, la refrigeración ayuda a mantenerlo en buenas condiciones durante unos cuatro días. Antes de servirlo, déjalo reposar a temperatura ambiente durante 15 minutos. Así, la miga recuperará parte de su suavidad. Asimismo, evita guardarlo cuando todavía esté caliente, porque el vapor puede acumularse y dejar la superficie demasiado húmeda.

Cómo congelar el pastel correctamente

También puedes congelar el pastel de calabacín al horno. En primer lugar, deja que se enfríe por completo. Después, córtalo en porciones individuales y envuelve cada una con cuidado. A continuación, coloca las porciones dentro de un recipiente apto para congelador. De este modo, estarán protegidas frente a la humedad y los olores. Para descongelarlas, pásalas a la nevera durante varias horas. Después, déjalas unos minutos a temperatura ambiente o caliéntalas brevemente. Sin embargo, evita aplicar demasiado calor, ya que la miga podría secarse y perder su textura jugosa.

Ideas para servir el pastel de calabacín

Acompañamientos para el desayuno o la merienda

Este pastel puede servirse solo, ya que tiene suficiente sabor y humedad. No obstante, también combina bien con yogur natural, fruta fresca o una pequeña cantidad de crema de queso. Además, una taza de café, té o leche convierte una porción en un desayuno o una merienda muy agradable. Por otra parte, si lo sirves frío, puedes acompañarlo con fresas, frutos rojos o rodajas de plátano. Así, añadirás color y frescura al plato. Finalmente, una ligera capa de azúcar glas permite darle una presentación bonita sin cubrir el sabor del pastel.

Presentación para ocasiones especiales

Para una celebración, puedes cubrir el pastel con un glaseado de queso crema, vainilla y azúcar glas. Sin embargo, espera hasta que esté completamente frío antes de añadirlo. Después, decora la superficie con nueces picadas, ralladura de limón o pequeñas frutas. Asimismo, puedes preparar la masa en moldes individuales para crear porciones fáciles de servir. Si buscas más ideas para completar una mesa dulce, consulta esta receta casera para acompañar el pastel. Además, puedes descubrir otra receta de postre fácil y combinar varios sabores en una misma ocasión.

Porción de pastel de calabacín con capas de verdura, tomate, queso fundido y perejil fresco.

Errores comunes al preparar pastel de calabacín

Utilizar un calabacín demasiado húmedo

Aunque el calabacín es necesario para conseguir una textura jugosa, el exceso de líquido puede dejar el centro pesado. Por tanto, después de rallarlo, conviene presionarlo suavemente. Sin embargo, no debes escurrirlo por completo. Además, la cantidad de agua cambia según el tamaño y la frescura de cada pieza. Por eso, observa la masa antes de hornear. Si parece demasiado líquida, añade una cucharada de harina. En cambio, si está muy espesa, incorpora una pequeña cantidad de leche. De este modo, podrás mantener una consistencia equilibrada y evitar que el pastel quede crudo.

Abrir el horno demasiado pronto

Durante los primeros minutos, la masa necesita una temperatura estable para crecer y formar su estructura. Por esta razón, no abras la puerta del horno antes de los primeros 30 minutos. De lo contrario, la bajada de temperatura puede hacer que el centro se hunda. Además, coloca el molde en la parte central y evita acercarlo demasiado a la resistencia superior. Cuando llegue el momento de comprobar la cocción, abre la puerta con cuidado y trabaja rápidamente. Finalmente, recuerda que cada horno funciona de manera diferente, por lo que debes utilizar el tiempo como una guía y observar el aspecto del pastel.

Preguntas frecuentes sobre el pastel de calabacín

¿Es necesario pelar el calabacín?

No es necesario pelarlo cuando la piel está lisa y en buen estado. De hecho, la piel aporta color y se ablanda por completo durante la cocción. Sin embargo, puedes retirarla si prefieres que no aparezcan pequeños puntos verdes en la miga.

¿Se nota el sabor del calabacín?

No, el sabor del calabacín es muy suave y queda cubierto por la vainilla, la canela y el azúcar. Además, durante el horneado se integra con el resto de los ingredientes. Por tanto, muchas personas no identifican que el pastel contiene calabacín.

¿Cuánto dura el pastel de calabacín?

El pastel puede durar unos cuatro días en la nevera cuando se guarda en un recipiente bien cerrado. Además, es importante dejarlo enfriar antes de cubrirlo. Así, evitarás que el vapor forme humedad dentro del recipiente.

¿Se puede congelar el pastel de calabacín?

Sí, se puede congelar durante varias semanas. Para facilitar el consumo, córtalo en porciones y envuélvelas individualmente. Después, descongélalas en la nevera o a temperatura ambiente antes de servir.

Conclusión

El pastel de calabacín es una receta fácil, jugosa y perfecta para descubrir una forma diferente de preparar un postre casero. Además, utiliza ingredientes sencillos, admite muchas variaciones y se conserva bien durante varios días. Por tanto, puedes prepararlo con antelación y disfrutarlo en el desayuno, la merienda o después de una comida.

Asimismo, el calabacín aporta la humedad necesaria para conseguir una miga tierna. Si lo escurres ligeramente, evitas mezclar demasiado y controlas el tiempo de horno, obtendrás un pastel suave y lleno de aroma. Finalmente, puedes personalizarlo con chocolate, limón, nueces o una cobertura ligera.

Ya seas un padre ocupado, un estudiante buscando algo rápido para postres, o simplemente alguien con ganas de algo delicioso, esta receta es perfecta para ti. No olvides dejar un comentario o etiquetarnos con tu resultado. Sigue a Receta Bella en Pinterest e instagram para más inspiración dulce.

Pastel de calabacín gratinado en una fuente rectangular, con queso dorado y rodajas frescas al fondo.

Pastel de calabacín al horno

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Este pastel de calabacín al horno es fácil, jugoso y saludable. Se prepara sin masa, con verduras, huevo y queso gratinado, por lo que resulta perfecto para una comida familiar o una cena ligera.
Tiempo de preparación 20 minutos
Tiempo de cocción 40 minutos
Tiempo de reposo 10 minutos
Tiempo Total 1 hora
Plato Cena, Plato Principal
Cocina Mediterránea
Raciones 6 porciones
Calorías 250 kcal

UTENSILIOS

  • Molde redondo de 22 cm También puede utilizarse una fuente rectangular de tamaño similar.
  • Rallador Preferiblemente de agujeros medianos.
  • Sartén amplia Para reducir la humedad de las verduras.
  • Bol grande Para mezclar todos los ingredientes.
  • Batidor manual Para integrar los huevos, la leche y la maicena.
  • Colador Para escurrir el calabacín rallado.
  • Espátula Para mezclar y nivelar la preparación.

Ingredientes
  

  • 600 g calabacín
  • 150 g cebolla
  • 1 diente ajo
  • 4 huevos medianos
  • 200 ml leche
  • 150 g queso mozzarella rallado
  • 40 g queso parmesano rallado
  • 30 g maicena
  • 2 cucharadas aceite de oliva
  • 1 cucharadita orégano seco
  • 1/2 cucharadita sal
  • 1/4 cucharadita pimienta negra molida

Instrucciones
 

  • Precalienta el horno a 180 °C con calor arriba y abajo. Después, engrasa un molde redondo de 22 centímetros o cúbrelo con papel de horno.
  • Lava los calabacines, corta los extremos y rállalos con un rallador de agujeros medianos. A continuación, colócalos en un colador, añade una pizca de sal y déjalos reposar durante 10 minutos.
  • Presiona suavemente el calabacín con las manos o con un paño limpio para eliminar el exceso de líquido. Sin embargo, no lo seques por completo, ya que debe conservar algo de humedad.
  • Calienta el aceite de oliva en una sartén. Añade la cebolla picada y cocina durante 4 minutos. Después, incorpora el ajo y el calabacín. Cocina durante 5 minutos más, removiendo con frecuencia. Retira la sartén del fuego y deja templar.
  • Bate los huevos en un bol grande. Después, añade la leche, la maicena, el orégano, la pimienta, la mitad de la mozzarella y la mitad del parmesano. Mezcla hasta obtener una preparación uniforme.
  • Incorpora las verduras templadas al bol y remueve suavemente. A continuación, prueba la mezcla y ajusta la sal si fuera necesario.
  • Vierte la preparación en el molde y nivela la superficie. Después, reparte por encima el resto de la mozzarella y del parmesano.
  • Hornea durante 35 o 40 minutos, hasta que la superficie esté dorada y el centro se vea firme. Si el queso se dora demasiado pronto, cubre el molde con papel de aluminio durante los últimos minutos.
  • Retira el pastel del horno y déjalo reposar durante 10 minutos. Finalmente, desmóldalo con cuidado y sírvelo caliente, templado o frío.

Notas

Escurre bien el calabacín para evitar que el pastel quede aguado. Sin embargo, no retires toda su humedad, ya que ayuda a mantener el interior jugoso. Deja reposar la preparación durante 10 minutos antes de cortarla. Los valores nutricionales son aproximados y pueden variar según los ingredientes utilizados.

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