Este salteado de calabacín es una receta fácil, saludable y perfecta para preparar una cena ligera en solo 25 minutos. Además, el calabacín queda tierno por dentro, ligeramente dorado por fuera y lleno de sabor. Lo mejor es que solo necesitas ingredientes sencillos, como ajo, cebolleta, almendras, eneldo y aceite de oliva.
Aunque el calabacín tiene un sabor suave, cambia por completo cuando se cocina en una sartén bien caliente. Por un lado, el ajo y la cebolleta aportan un aroma agradable. Por otro lado, las almendras tostadas añaden un contraste crujiente. Asimismo, el eneldo aporta un toque fresco que hace que esta preparación resulte especial.
Además, esta receta de salteado de calabacín se adapta con facilidad a lo que tengas en casa. Puedes servirla como guarnición, como primer plato o como base para una cena completa con huevo, tofu, legumbres o pescado. Por lo tanto, es una receta práctica tanto para familias como para estudiantes, profesionales y personas que buscan comer más verduras.
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Qué es el salteado de calabacín
El salteado es una técnica de cocina rápida que consiste en cocinar los alimentos en una sartén caliente con poca cantidad de aceite. De este modo, las verduras conservan mejor su forma, desarrollan zonas doradas y mantienen una textura agradable.
En esta receta, el calabacín se corta en medias lunas y se cocina a fuego medio alto. Sin embargo, el tiempo puede ajustarse según el resultado deseado. Si prefieres un calabacín al dente, bastarán unos minutos. En cambio, si te gusta más tierno, puedes prolongar ligeramente la cocción.
Además, el calabacín es una hortaliza muy versátil. Por ejemplo, se puede preparar en crema, al horno, a la plancha, en forma de espaguetis vegetales o incluso dentro de masas dulces. No obstante, el calabacín a la sartén destaca porque se prepara con rapidez y no requiere encender el horno.
Esta receta tiene una dificultad fácil, necesita unos cinco minutos de preparación y alrededor de veinte minutos de cocción. Por consiguiente, el tiempo total es de aproximadamente 25 minutos y las cantidades están pensadas para cuatro personas.
Por qué te encantará esta receta de salteado de calabacín
En primer lugar, se prepara en una sola sartén. Por eso, la limpieza posterior resulta sencilla y rápida. Además, no necesitas herramientas especiales ni ingredientes difíciles de encontrar.
Asimismo, es una receta económica y fácil de adaptar. Por ejemplo, puedes sustituir la cebolleta por cebolla, cambiar las almendras por nueces o utilizar perejil en lugar de eneldo. De este modo, puedes aprovechar lo que ya tengas en la despensa.
Por otra parte, esta preparación puede servirse caliente, templada o fría. Recién hecha funciona como una guarnición aromática. Sin embargo, cuando se enfría puede incorporarse a una ensalada, un bocadillo o un plato de pasta.
Además, el contraste de texturas hace que el plato resulte más interesante. Mientras el calabacín queda tierno y jugoso, las almendras permanecen crujientes. Al mismo tiempo, el ajo, la pimienta y las hierbas aromáticas realzan el sabor vegetal.
Finalmente, es una receta sin horno que puede convertirse en una cena completa en pocos minutos. Por lo tanto, resulta especialmente útil durante los días ocupados.

Herramientas necesarias
Para preparar este salteado de calabacín fácil, necesitarás pocos utensilios. Sin embargo, conviene elegir una sartén suficientemente amplia, porque el calabacín necesita espacio para dorarse.
Puedes utilizar los siguientes utensilios:
Una sartén amplia antiadherente o de hierro.
Una tabla de cortar.
Un cuchillo bien afilado.
Una espátula de madera o silicona.
Un recipiente pequeño para reservar las almendras.
Papel de cocina o un paño limpio.
Además, una sartén grande ayuda a que el agua liberada por el calabacín se evapore con rapidez. En cambio, si las piezas quedan amontonadas, se cocinarán al vapor y tendrán una textura más blanda.
Ingredientes para el salteado de calabacín

Las siguientes cantidades permiten preparar cuatro porciones como guarnición o dos porciones abundantes como cena ligera.
- 2 calabacines medianos
- 2 cebolletas
- 2 dientes de ajo
- 3 cucharadas de almendras laminadas o cortadas en bastones
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada de eneldo fresco picado o 1 cucharadita de eneldo seco
- 1/2 cucharadita de sal, aproximadamente
- Pimienta negra recién molida al gusto
En primer lugar, elige calabacines firmes, lisos y sin zonas blandas. Además, los ejemplares pequeños o medianos suelen contener menos semillas y tienen una textura más compacta.
No es necesario pelar el calabacín si la piel está en buen estado. De hecho, la piel aporta color y ayuda a que las medias lunas mantengan mejor su forma durante la cocción.
Por otro lado, puedes sustituir la cebolleta por cebolla blanca o morada. Asimismo, el eneldo puede cambiarse por perejil, albahaca, tomillo, orégano o cebollino.
Finalmente, las almendras aportan sabor y un contraste crujiente. Sin embargo, también puedes utilizar nueces, avellanas o piñones.
Cómo hacer salteado de calabacín paso a paso

1. Lava y seca los calabacines
Primero, lava los calabacines bajo el grifo para retirar cualquier resto de tierra. Después, sécalos muy bien con papel de cocina o con un paño limpio.
Este paso es importante porque la humedad exterior puede impedir que las piezas se doren. Por lo tanto, cuanto más seca esté la superficie, mejor será el resultado.
2. Corta el calabacín en medias lunas
A continuación, retira los extremos y corta cada calabacín por la mitad a lo largo. Después, corta cada mitad en medias lunas de aproximadamente medio centímetro de grosor.
Procura que las piezas tengan un tamaño parecido. De este modo, se cocinarán de manera uniforme. Sin embargo, evita cortarlas demasiado finas, ya que podrían ablandarse antes de dorarse.
3. Prepara el ajo y la cebolleta
Después, pela los dientes de ajo y córtalos en láminas finas. A continuación, limpia las cebolletas y córtalas en juliana.
Mantén ambos ingredientes separados. El ajo se cocina rápidamente, mientras que la cebolleta necesita algunos minutos más. Por eso, se añaden en momentos diferentes.
4. Tuesta las almendras
Coloca la sartén a fuego medio sin añadir aceite. Después, incorpora las almendras laminadas y remueve durante uno o dos minutos.
Cuando empiecen a dorarse y desprendan aroma, retíralas de inmediato. Asimismo, resérvalas en un recipiente aparte. No las dejes en la sartén caliente, porque podrían quemarse incluso después de apagar el fuego.
5. Dora el ajo
Añade el aceite de oliva a la misma sartén. Después, incorpora el ajo laminado y cocínalo durante unos segundos.
El ajo debe desprender aroma y adquirir un tono ligeramente dorado. Sin embargo, no debe oscurecerse demasiado, ya que podría resultar amargo.
6. Cocina la cebolleta
A continuación, incorpora la cebolleta cortada. Cocínala a fuego medio durante tres o cuatro minutos, removiendo de vez en cuando.
La cebolleta debe quedar tierna y algo transparente. Además, puede adquirir un ligero tono dorado en los bordes, lo que aportará más sabor al plato.
7. Añade el calabacín
Sube el fuego a medio alto y añade las medias lunas de calabacín. Después, distribúyelas por toda la superficie de la sartén.
Evita tapar la sartén. Asimismo, no remuevas continuamente. En cambio, deja que las piezas permanezcan en contacto con la superficie caliente durante uno o dos minutos antes de moverlas.
Cocina el calabacín entre seis y diez minutos. Para una textura firme y ligeramente crujiente, utiliza el tiempo más corto. Sin embargo, si prefieres un calabacín más tierno, prolonga la cocción algunos minutos.
8. Añade los condimentos
Cuando el calabacín esté dorado y conserve su forma, añade la sal y la pimienta negra. Después, incorpora el eneldo y las almendras tostadas.
Mezcla durante unos segundos para repartir todos los ingredientes. Finalmente, retira la sartén del fuego y sirve el plato de inmediato.
Consejos expertos para un salteado de calabacín perfecto
Utiliza una sartén amplia
Una sartén amplia permite distribuir las piezas sin amontonarlas. Por lo tanto, la humedad se evapora con mayor rapidez y el calabacín se dora en lugar de cocerse.
Si tu sartén es pequeña, cocina el calabacín en dos tandas. Aunque el proceso tardará algunos minutos más, la textura será mucho mejor.
Calienta bien la sartén
Antes de añadir el calabacín, asegúrate de que la sartén esté caliente. De este modo, la superficie de la verdura comenzará a dorarse rápidamente.
Sin embargo, controla el fuego para evitar que el ajo se queme. Puedes cocinar primero el ajo y la cebolleta a fuego medio y subir la temperatura justo antes de añadir el calabacín.
No añadas la sal demasiado pronto
La sal ayuda a extraer agua de las verduras. Por eso, si se incorpora al principio, el calabacín puede liberar más líquido y quedar blando.
En cambio, añádela durante los últimos minutos. Así, podrás sazonar el plato sin perjudicar demasiado la textura.
No remuevas constantemente
Aunque puede ser tentador mover las verduras todo el tiempo, conviene dejar que permanezcan quietas durante breves periodos. De esta manera, algunas zonas entran en contacto directo con la sartén y se doran.
Evita tapar la sartén
La tapa retiene el vapor. Como consecuencia, el calabacín se cocina con su propia humedad y pierde firmeza.
Por lo tanto, mantén la sartén destapada durante toda la preparación.
Corta piezas uniformes
Las medias lunas del mismo grosor se cocinan al mismo ritmo. En cambio, si algunas son muy finas y otras demasiado gruesas, unas quedarán blandas mientras otras seguirán crudas.
Variaciones del salteado de calabacín
Salteado de calabacín al ajillo
Para conseguir un sabor más intenso, utiliza tres o cuatro dientes de ajo. Además, puedes incorporar perejil fresco picado justo antes de servir.
Salteado de calabacín y cebolla
Sustituye la cebolleta por cebolla blanca o morada. Si deseas un sabor más dulce, cocina la cebolla lentamente antes de añadir el calabacín.
Calabacín con tofu
Primero, dora cubos de tofu en la sartén y resérvalos. Después, prepara las verduras y vuelve a añadir el tofu al final. De esta manera, obtendrás una cena vegana más completa.
Calabacín con huevo
Puedes servir el salteado con un huevo a la plancha, escalfado o cocido. Asimismo, puedes añadir huevos batidos directamente a la sartén y preparar un revuelto de calabacín.
Calabacín con queso
Añade queso feta, queso de cabra o queso rallado al final. Sin embargo, utiliza una cantidad moderada para no ocultar el sabor de las verduras.
Salteado mediterráneo
Incorpora tomates cherry, aceitunas, orégano y albahaca. Además, puedes añadir unas gotas de zumo de limón para obtener un sabor más fresco.
Calabacín con frutos secos
Aunque las almendras funcionan muy bien, también puedes utilizar nueces, piñones o avellanas. En cualquier caso, tuéstalos antes para intensificar su aroma.
Las sobras también pueden utilizarse como relleno de una causa limeña vegetariana con verduras salteadas, aguacate y una crema ligera.

Beneficios del salteado de calabacín para una cena ligera
Una receta ligera que también resulta satisfactoria
El salteado de calabacín es una buena opción para la cena porque combina ligereza, sabor y una textura agradable. Además, el calabacín contiene una elevada proporción de agua, por lo que permite preparar un plato abundante sin que resulte demasiado pesado.
Asimismo, aporta fibra y puede combinarse con otros alimentos para crear un menú equilibrado. Por ejemplo, puedes añadir huevo, tofu, garbanzos o pescado. De este modo, la receta deja de ser una simple guarnición y se convierte en una cena completa.
Por otra parte, las almendras aportan textura y hacen que cada bocado resulte más interesante. Finalmente, el ajo, la cebolla y las hierbas aromáticas permiten conseguir mucho sabor sin necesidad de utilizar salsas pesadas.
El salteado de calabacín dentro de una alimentación equilibrada
Aunque una cena equilibrada depende de las necesidades de cada persona, esta receta permite crear combinaciones muy variadas. En primer lugar, puedes servirla con una fuente de proteína, como huevo, pescado, tofu o legumbres.
Después, puedes añadir una pequeña porción de arroz, cuscús, quinoa, pasta o pan. Además, el aceite de oliva aporta sabor y ayuda a dorar las verduras. Sin embargo, no necesitas usar una cantidad excesiva para conseguir un buen resultado.
Por lo tanto, esta receta saludable de calabacín puede formar parte de una alimentación variada junto con otros vegetales, proteínas y cereales.
Cómo conseguir un salteado de calabacín dorado y crujiente
Cómo evitar que el calabacín quede blando o aguado
Primero, seca muy bien el calabacín después de lavarlo. Después, utiliza una sartén amplia y caliéntala antes de añadir las verduras.
Además, evita llenar la sartén en exceso. Cuando las piezas se amontonan, el vapor queda atrapado entre ellas y el calabacín pierde firmeza.
Asimismo, mantén la sartén destapada y remueve solo de vez en cuando. Finalmente, añade la sal cerca del final de la cocción. De este modo, reducirás la cantidad de agua que libera la verdura.
Temperatura y tiempo para cocinar el calabacín
El fuego medio alto permite que la humedad se evapore y que las piezas adquieran zonas doradas. Sin embargo, la sartén no debe estar tan caliente como para quemar el ajo o el aceite.
Por lo general, el calabacín necesita entre seis y diez minutos. Si deseas una textura al dente, retíralo cuando todavía conserve cierta firmeza. En cambio, para un resultado más tierno, cocínalo algunos minutos adicionales.
No obstante, el tiempo exacto depende del grosor del corte, del tamaño de la sartén y de la cantidad de calabacín.

Cómo convertir el salteado de calabacín en una cena completa
Proteínas que combinan con el calabacín salteado
El sabor suave del calabacín combina con muchas fuentes de proteína. Por ejemplo, puedes añadir tofu dorado, garbanzos, lentejas o judías blancas para preparar una cena vegetal.
Además, un huevo a la plancha, escalfado o revuelto transforma la receta en un plato rápido y satisfactorio. Por otra parte, el pescado, los camarones y el pollo también combinan con el ajo, el limón y las hierbas aromáticas.
Sin embargo, conviene cocinar la proteína por separado cuando necesite un tiempo de cocción diferente. Después, puedes unirla al salteado justo antes de servir.
También puedes utilizar este salteado como base vegetal para una pasta con atún, limón y calabacín salteado.
Acompañamientos sencillos para compartir
Además de servirlo como plato principal, puedes incorporar el calabacín a una cena informal. Por ejemplo, unas patatas bravas caseras con salsa brava fácil aportan un contraste crujiente y un sabor más intenso.
Mientras tanto, el salteado añade color, frescura y una textura vegetal más ligera. Asimismo, puedes completar la mesa con pan, una ensalada sencilla o una salsa de yogur con hierbas.
Otra posibilidad consiste en servir unas arepas reina pepiada con una guarnición de calabacín. De este modo, añadirás un acompañamiento vegetal sin complicar la preparación.
Salteado de calabacín para cenas rápidas y organización semanal
Cómo preparar los ingredientes con antelación
Si tienes poco tiempo durante la semana, puedes adelantar parte del trabajo. En primer lugar, lava y seca los calabacines. Después, limpia la cebolleta y pela los dientes de ajo.
A continuación, guarda cada ingrediente por separado en recipientes cerrados. Sin embargo, es preferible cortar el calabacín pocas horas antes de cocinarlo, ya que así conservará mejor su firmeza.
También puedes tostar las almendras con antelación. Una vez frías, guárdalas en un recipiente seco. De este modo, cuando llegue la hora de cenar, solo tendrás que cortar las verduras y cocinarlas.
Ideas para aprovechar las sobras
Cuando sobra calabacín salteado, puedes transformarlo en otra comida. Por ejemplo, añádelo a una tortilla, mézclalo con pasta o sírvelo sobre una tostada con queso.
Además, funciona bien como relleno de wraps, bocadillos y panes planos. Asimismo, puede incorporarse a una ensalada templada con garbanzos, hojas verdes y una vinagreta de limón.
Para recalentarlo, utiliza una sartén caliente durante pocos minutos. En cambio, evita cocinarlo demasiado, porque podría perder su textura. Aunque el microondas resulta práctico, normalmente deja el calabacín más blando.
Información útil para preparar calabacín salteado
Cómo elegir y conservar calabacines frescos
Elige calabacines firmes, brillantes y sin golpes. Además, las piezas pequeñas o medianas suelen tener menos semillas y una textura más compacta.
Una vez en casa, guárdalos enteros y sin lavar en el cajón de las verduras. Sin embargo, evita colocarlos dentro de bolsas completamente cerradas, porque la humedad puede acelerar su deterioro.
No es necesario pelarlos antes de cocinarlos. La piel es fina, aporta color y ayuda a conservar la forma. Finalmente, lávalos justo antes de utilizarlos y sécalos muy bien.
Especias y hierbas para potenciar el sabor
Aunque el calabacín tiene un sabor delicado, combina con muchas especias y hierbas. En primer lugar, la pimienta negra y el ajo aportan un toque cálido.
Además, el eneldo ofrece frescura y combina muy bien con las almendras. Por otra parte, puedes utilizar perejil, albahaca, tomillo, orégano o cebollino.
Si prefieres un sabor más intenso, añade pimentón dulce, comino o una pequeña cantidad de chile. Sin embargo, incorpora las hierbas frescas al final para que mantengan su aroma.
Cómo servir el salteado de calabacín
Este plato puede servirse como guarnición para pescado, mariscos, pollo o carne de res. Además, combina muy bien con arroz, pasta, quinoa, cuscús y legumbres.
Una excelente opción para la cena es preparar una sepia a la plancha con calabacín salteado al ajillo. Ambas recetas comparten sabores mediterráneos y una elaboración rápida.
Asimismo, puedes incorporar el calabacín a una pasta con camarones, ajo, limón y calabacín para preparar un plato más completo.
Por otra parte, una tortilla de patatas con guarnición de calabacín salteado resulta ideal para una cena casera y fácil de compartir.
Durante los días calurosos, puedes servir primero un gazpacho andaluz con una guarnición de calabacín salteado. De este modo, obtendrás un menú fresco y ligero.
También puedes servir el salteado frío sobre hojas verdes o utilizarlo como relleno de un bocadillo con queso.
Cómo conservar y recalentar el salteado de calabacín
Primero, deja que el calabacín se enfríe antes de guardarlo. Después, colócalo en un recipiente hermético y consérvalo en la nevera.
Para mantener una calidad adecuada, conviene consumirlo en un plazo aproximado de tres días. Sin embargo, su textura será mejor durante las primeras 24 horas.
Para recalentarlo, coloca una sartén a fuego medio alto y cocina el salteado durante dos o tres minutos. De esta manera, parte de la humedad se evaporará y las verduras recuperarán algo de firmeza.
Aunque se puede utilizar el microondas, el resultado será más blando. Por otra parte, congelar el calabacín cocinado no suele ser la mejor opción. Debido a su contenido de agua, puede quedar muy blando después de descongelarlo.
Preguntas frecuentes sobre el salteado de calabacín
¿Cuánto tiempo se cocina el calabacín en la sartén?
Normalmente, necesita entre seis y diez minutos. Sin embargo, el tiempo depende del grosor del corte y de la textura deseada. Para un resultado al dente, utiliza el tiempo más corto. Para un calabacín tierno, cocina algunos minutos más.
¿Cómo evitar que el calabacín suelte demasiada agua?
Para evitarlo, seca bien las piezas, utiliza una sartén amplia y cocina a fuego medio alto. Además, no tapes la sartén y añade la sal al final. Si preparas una gran cantidad, cocina el calabacín en varias tandas.
¿Se puede hacer salteado de calabacín sin cebolla?
Sí. Puedes omitir la cebolla y preparar un calabacín salteado con ajo. También puedes sustituirla por puerro, chalota o pimiento.
¿Es necesario pelar el calabacín?
No es necesario. La piel es comestible, aporta color y ayuda a que las piezas mantengan su forma. Solo debes lavarlo bien y retirar cualquier zona dañada.
¿Se puede congelar el salteado de calabacín?
Se puede congelar, pero no es lo más recomendable. El calabacín contiene bastante agua y puede quedar blando después de descongelarse. Por eso, es preferible guardarlo en la nevera y consumirlo en pocos días.
Conclusión
El salteado de calabacín es una receta rápida, económica y fácil de adaptar. Además, combina una textura tierna con zonas doradas, almendras crujientes y el aroma del ajo y el eneldo.
Por otra parte, puede servirse como guarnición, primer plato o cena completa. Solo necesitas añadir huevo, tofu, legumbres, pescado o tu proteína preferida.
Finalmente, recuerda utilizar una sartén amplia, cocinar a fuego medio alto y añadir la sal al final. De este modo, conseguirás un calabacín sabroso, firme y sin exceso de agua.
Ya seas un padre ocupado, un estudiante buscando algo rápido para la cena, o simplemente alguien con ganas de algo delicioso, esta receta es perfecta para ti. No olvides dejar un comentario o etiquetarnos con tu resultado. Sigue a Receta Bella en Pinterest e instagram para más inspiración dulce.

Salteado de calabacín fácil con ajo y almendras
UTENSILIOS
- Sartén amplia Preferiblemente antiadherente o de hierro.
- Tabla de cortar
- Cuchillo afilado
- Espátula De madera o silicona.
- Bol pequeño Para reservar las almendras tostadas.
Ingredientes
- 2 calabacines medianos
- 2 cebolletas
- 2 dientes ajo
- 3 cucharadas almendras laminadas o cortadas en bastones
- 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada eneldo fresco picado
- 1/2 cucharadita sal
- pimienta negra recién molida al gusto
Instrucciones
- Lava los calabacines bajo el grifo y sécalos muy bien con papel de cocina o un paño limpio. No es necesario pelarlos.
- Retira los extremos, corta cada calabacín por la mitad a lo largo y forma medias lunas de aproximadamente medio centímetro de grosor.
- Pela y lamina los dientes de ajo. Después, limpia las cebolletas y córtalas en juliana fina. Reserva ambos ingredientes por separado.
- Calienta una sartén amplia sin aceite. Añade las almendras y tuéstalas durante uno o dos minutos, removiendo constantemente. Retíralas cuando estén ligeramente doradas.
- Añade el aceite de oliva a la sartén e incorpora el ajo laminado. Cocínalo durante unos segundos, hasta que desprenda aroma y empiece a dorarse ligeramente.
- Agrega la cebolleta y cocínala a fuego medio durante tres o cuatro minutos. Remueve de vez en cuando hasta que quede tierna y transparente.
- Sube el fuego a medio alto y añade el calabacín. Distribúyelo sin amontonar y cocínalo entre seis y diez minutos. Remueve solo de vez en cuando para que pueda dorarse.
- Añade la sal, la pimienta negra, el eneldo y las almendras tostadas. Mezcla durante unos segundos, retira la sartén del fuego y sirve inmediatamente.
