Smoothie bowl de kiwi y avena

Este smoothie bowl de kiwi y avena es un desayuno fresco, cremoso y fácil que puedes preparar en unos cinco minutos. Además, combina fruta madura, copos de avena, rúcula y bebida vegetal en una mezcla espesa que se disfruta con cuchara. Lo mejor de todo es que no necesitas cocinar y puedes adaptar los ingredientes a lo que tengas en casa.

Por un lado, el kiwi aporta un sabor refrescante y ligeramente ácido. Por otro lado, el plátano congelado añade dulzor natural y ayuda a conseguir una textura densa. Asimismo, la avena da más cuerpo a la mezcla. Finalmente, la rúcula intensifica el color verde sin dominar el sabor cuando se utiliza en poca cantidad.

Este smoothie bowl de kiwi y avena es perfecto para los días calurosos, las mañanas ocupadas o una comida ligera a media mañana. Además, puedes decorarlo con fruta fresca, granola, semillas, coco rallado o frutos secos. Por tanto, cada cuenco puede tener una presentación y un contraste de texturas diferentes.

¿Qué es un smoothie bowl de kiwi y avena?

Diferencia entre un smoothie y un smoothie bowl

Un smoothie tradicional es un batido ligero que suele beberse en un vaso. En cambio, un smoothie bowl tiene una consistencia más espesa y se sirve en un cuenco. Por esa razón, se come con cuchara y puede sostener toppings como fruta, semillas, granola o avena tostada.

La diferencia principal está en la cantidad de líquido. Mientras que un batido necesita suficiente bebida para poder beberse, el smoothie bowl de kiwi y avena se prepara con muy poco líquido. Como resultado, la fruta congelada mantiene una textura más firme.

Además, los copos de avena absorben parte de la humedad y ayudan a espesar la base. Por tanto, el resultado debe parecerse a una crema fría, no a un zumo. Sin embargo, tampoco debe quedar tan compacto que la batidora no pueda triturarlo.

Qué ingredientes lleva

La base de esta receta incluye kiwi maduro, plátano congelado, copos de avena, rúcula y bebida de avena. Además, puedes incorporar semillas de chía o yogur para conseguir una consistencia todavía más cremosa.

Por otra parte, el smoothie bowl de kiwi y avena admite muchas variaciones. Por ejemplo, puedes utilizar mango, piña, fresas o arándanos. Asimismo, puedes sustituir la rúcula por espinaca tierna si prefieres un sabor vegetal más suave.

Finalmente, los toppings completan la receta. Puedes añadir kiwi en rodajas, plátano, granola, almendras, nueces, coco o semillas. De este modo, el desayuno combina una base suave con ingredientes crujientes.

Cuenco de smoothie bowl de kiwi y avena con mango, fresas, arándanos, coco rallado y semillas, acompañado de una cuchara.

Por qué te encantará este smoothie bowl de kiwi y avena

Está listo en pocos minutos

En primer lugar, esta receta puede estar lista en unos cinco minutos si ya tienes el plátano congelado. Solamente necesitas colocar los ingredientes en la batidora, triturar y servir. Por tanto, es una opción práctica para padres ocupados, estudiantes y profesionales que necesitan desayunar sin pasar mucho tiempo en la cocina.

Además, no requiere horno, sartén ni cocción. Así, resulta especialmente cómoda durante el verano o en mañanas en las que prefieres una comida fría.

También puedes dejar algunos ingredientes preparados la noche anterior. Por ejemplo, puedes medir la avena, lavar la rúcula y guardar los toppings en recipientes separados. De esta manera, por la mañana solo tendrás que triturar la base.

Tiene una textura espesa y cremosa

Otro motivo para preparar este smoothie bowl de kiwi y avena es su textura. Gracias al plátano congelado y a los copos de avena, la mezcla queda cremosa y firme.

Además, puedes ajustar fácilmente la consistencia. Si el bowl queda demasiado espeso, añade una cucharada de bebida vegetal. En cambio, si queda líquido, incorpora algunas rodajas de plátano congelado o una cucharada adicional de avena.

Por otra parte, la textura cremosa combina muy bien con ingredientes crujientes. Por ejemplo, la granola, las semillas de calabaza o las almendras laminadas crean un contraste agradable en cada cucharada.

Es fácil de personalizar

El smoothie bowl de kiwi y avena admite muchas combinaciones. Por ejemplo, puedes prepararlo con bebida de avena, leche de almendras, bebida de coco o yogur vegetal.

Asimismo, puedes sustituir el plátano por mango congelado. También puedes añadir piña, frutos rojos o papaya. Por tanto, la receta se adapta a la fruta disponible en cada temporada.

En cuanto a los toppings, puedes elegir entre fruta fresca, coco rallado, granola, semillas, nueces o crema de frutos secos. Además, si la fruta está bien madura, no necesitarás añadir ningún endulzante.

Herramientas necesarias

Batidora o procesador de alimentos

Para preparar este smoothie bowl de kiwi y avena, necesitarás una batidora de vaso o un procesador de alimentos. Lo ideal es utilizar un aparato con suficiente potencia para triturar fruta congelada.

Sin embargo, también puedes usar una batidora menos potente. En ese caso, corta el plátano en rodajas pequeñas antes de congelarlo. Además, deja que repose durante dos minutos fuera del congelador antes de triturarlo.

También conviene tener una espátula. De este modo, podrás bajar los ingredientes que se queden pegados a las paredes del vaso.

Utensilios básicos

Además de la batidora, necesitarás una tabla, un cuchillo pequeño, una cuchara y un cuenco ancho. Asimismo, puedes utilizar cucharas medidoras para controlar la cantidad de bebida vegetal.

Aunque medir el líquido no es obligatorio, resulta útil para evitar que el bowl quede demasiado fluido. Por último, elige un cuenco con espacio suficiente para distribuir los toppings sin cubrir completamente la base.

Ingredientes para el smoothie bowl de kiwi y avena

Ingredientes frescos para preparar un smoothie bowl de kiwi y avena, incluyendo kiwi, plátano, rúcula, copos de avena, yogur y semillas.

Ingredientes para una porción

  • 2 kiwis maduros
  • 1 plátano maduro congelado en rodajas
  • 30 gramos de copos de avena
  • 1 puñado pequeño de rúcula fresca
  • 60 mililitros de bebida de avena
  • 1 cucharadita de semillas de chía
  • 2 cucharadas de yogur natural o vegetal, opcional
  • 1 cucharadita de miel o sirope de agave, opcional
  • Kiwi en rodajas para decorar
  • Granola o copos de avena para decorar
  • Semillas al gusto
  • Frutos secos picados al gusto
  • Coco rallado, opcional

Cómo elegir los ingredientes

Para que el smoothie bowl de kiwi y avena tenga un sabor equilibrado, utiliza kiwis maduros. La fruta debe ceder ligeramente al presionarla, aunque no debe estar demasiado blanda.

Asimismo, elige un plátano maduro, ya que tendrá más dulzor natural. Después, córtalo en rodajas y congélalo durante al menos dos horas. De esta manera, conseguirás una textura cremosa sin utilizar hielo.

En cuanto a la avena, puedes usar copos finos o tradicionales. Sin embargo, los copos finos se integran más rápido. Si utilizas copos gruesos, puedes dejarlos en remojo con la bebida vegetal durante cinco minutos.

Por último, selecciona hojas de rúcula frescas, verdes y firmes. Si prefieres un sabor vegetal más suave, utiliza solamente medio puñado o sustitúyela por espinaca tierna.

Cómo hacer un smoothie bowl de kiwi y avena paso a paso

Paso a paso para preparar un smoothie bowl saludable con kiwi, avena, plátano, rúcula y toppings naturales.

Paso 1. Preparar la fruta

En primer lugar, pela los kiwis y corta uno y medio en trozos. Después, reserva la mitad restante para decorar el cuenco.

A continuación, saca el plátano congelado y separa las rodajas. Si están demasiado duras, déjalas reposar durante uno o dos minutos. Sin embargo, no esperes demasiado, ya que la fruta debe mantenerse fría.

Después, lava la rúcula con agua fría y sécala bien. Aunque la rúcula tiene un sabor ligeramente picante, la pequeña cantidad utilizada queda equilibrada por el kiwi y el plátano.

Paso 2. Colocar los ingredientes en la batidora

Vierte primero la bebida de avena en el vaso de la batidora. De este modo, las cuchillas podrán empezar a moverse con más facilidad.

Después, añade el kiwi, la rúcula, los copos de avena y las semillas de chía. A continuación, incorpora el plátano congelado.

Si deseas un smoothie bowl de kiwi y avena todavía más cremoso, añade dos cucharadas de yogur. Sin embargo, evita incorporar más bebida vegetal al principio. Es mejor triturar primero y ajustar la consistencia después.

Paso 3. Triturar hasta obtener una crema

Empieza a triturar a velocidad baja. Después, aumenta la potencia de forma gradual.

Si los ingredientes se quedan pegados a las paredes, detén la batidora y utiliza una espátula para bajarlos. A continuación, vuelve a triturar.

Continúa hasta obtener una mezcla homogénea, espesa y sin trozos grandes. Dependiendo de la potencia de la batidora, este proceso puede tardar entre treinta segundos y un minuto.

Sin embargo, evita triturar durante demasiado tiempo. La fricción puede calentar la mezcla y hacer que pierda parte de su textura firme.

Paso 4. Ajustar la consistencia

Comprueba la textura con una cuchara. El smoothie bowl de kiwi y avena debe ser cremoso, pero también lo bastante espeso para mantener los toppings en la superficie.

Si la mezcla está demasiado compacta, añade una cucharada de bebida de avena. Después, tritura durante unos segundos.

En cambio, si queda demasiado líquida, incorpora algunas rodajas de plátano congelado. También puedes añadir una cucharada extra de copos de avena.

Además, deja reposar la mezcla durante uno o dos minutos si has utilizado semillas de chía. Estas absorberán parte del líquido y ayudarán a conseguir una textura más densa.

Paso 5. Servir y decorar

Vierte la mezcla en un cuenco frío. Después, alisa la superficie con el dorso de una cuchara.

A continuación, coloca el kiwi reservado en un lado del bowl. Luego, añade granola, copos de avena, semillas, coco o frutos secos.

Finalmente, sirve el smoothie bowl de kiwi y avena de inmediato. De esta manera, conservará su temperatura fresca y su consistencia cremosa. Además, los toppings seguirán crujientes.

Cómo lograr un smoothie bowl de kiwi y avena espeso

Utiliza fruta congelada

La fruta congelada es uno de los elementos más importantes para conseguir un bowl espeso. En particular, el plátano congelado aporta cremosidad y evita tener que añadir hielo.

Por tanto, congela el plátano cuando esté maduro. Para ello, córtalo en rodajas y colócalas separadas sobre un plato. Después, una vez congeladas, guárdalas en una bolsa o recipiente.

También puedes utilizar mango o piña congelados. Sin embargo, cada fruta cambia ligeramente el sabor y la textura del bowl.

Añade poco líquido

Otro punto importante es controlar la cantidad de bebida vegetal. Aunque la batidora necesita algo de líquido para funcionar, una cantidad excesiva convertirá el bowl en un batido.

Por ello, comienza con 60 mililitros. Después, añade más solamente si las cuchillas no pueden moverse.

Además, recuerda que el kiwi ya contiene bastante agua. Por tanto, no necesitas usar la misma cantidad de líquido que en un batido tradicional.

Usa avena o semillas para espesar

Los copos de avena absorben parte de la humedad y dan cuerpo a la receta. Asimismo, las semillas de chía ayudan a espesar la mezcla después de unos minutos.

Si el smoothie bowl de kiwi y avena queda ligeramente líquido, añade una cucharada de avena y vuelve a triturar. Después, deja reposar la base durante un minuto.

También puedes incorporar yogur espeso. Sin embargo, reduce la cantidad de bebida vegetal para mantener la consistencia adecuada.

Consejos expertos para un resultado perfecto

En primer lugar, congela el plátano en rodajas separadas. De este modo, podrás añadir solamente la cantidad necesaria y evitarás que se forme un bloque difícil de triturar.

Además, utiliza fruta madura. Tanto el kiwi como el plátano tendrán más dulzor natural y, por tanto, no necesitarás añadir mucha miel o sirope.

Por otra parte, agrega la rúcula poco a poco. Si no estás acostumbrado a su sabor, comienza con medio puñado. Después, puedes aumentar la cantidad en futuras preparaciones.

Asimismo, no añadas hielo. Aunque al principio puede espesar la mezcla, después se derrite y diluye el sabor.

Finalmente, sirve el smoothie bowl de kiwi y avena nada más terminarlo. Así conservarás mejor la textura, el color y el contraste con los toppings.

Smoothie bowl de kiwi y avena presentado en cuatro cuencos con diferentes toppings de fruta fresca, granola, coco rallado y semillas.

Errores frecuentes que debes evitar

Uno de los errores más habituales es añadir demasiado líquido desde el principio. Como consecuencia, la mezcla queda fluida y los toppings se hunden.

Otro error consiste en utilizar plátano fresco cuando se busca una textura muy espesa. Aunque el resultado seguirá siendo sabroso, tendrá menos cuerpo.

Además, no conviene llenar demasiado la batidora. Los ingredientes necesitan espacio para moverse y triturarse de manera uniforme.

Por otra parte, evita usar una gran cantidad de rúcula. Aunque aporta color, demasiado producto puede ocultar el sabor del kiwi.

Por último, no guardes el bowl con los toppings ya colocados. La granola, la avena y los frutos secos absorberán humedad y perderán su textura crujiente.

Toppings para el smoothie bowl de kiwi y avena

Fruta fresca

El kiwi en rodajas es el topping más natural para este bowl. Además, puedes añadir plátano, mango, fresas, frambuesas o arándanos.

Las frutas frescas aportan color y jugosidad. Por tanto, son una buena opción para equilibrar la textura densa de la base.

Sin embargo, no es necesario añadir demasiadas variedades. Dos tipos de fruta son suficientes para conseguir una presentación atractiva.

Semillas y frutos secos

Las semillas de chía, lino, calabaza, girasol o sésamo aportan un contraste suave y crujiente. Asimismo, puedes utilizar almendras laminadas, nueces picadas o avellanas.

Además, una cucharadita de crema de almendras o crema de cacahuete añade una textura más untuosa. Sin embargo, conviene colocarla sobre la superficie en lugar de mezclarla por completo.

Granola, avena y coco

La granola combina especialmente bien con el smoothie bowl de kiwi y avena porque aporta un contraste crujiente. También puedes usar copos de avena tostados o coco rallado.

Para alternar tus desayunos fríos durante la semana, también puedes preparar este pudin de chía con fruta y leche vegetal. Además, puedes decorarlo con los mismos toppings que utilizas en este bowl.

Variaciones del smoothie bowl de kiwi y avena

Versión sin yogur

Esta receta puede prepararse perfectamente sin yogur. En ese caso, utiliza bebida de avena, plátano congelado y semillas de chía para conseguir una textura cremosa.

Además, puedes añadir una cucharada extra de avena si la mezcla queda demasiado ligera. Sin embargo, incorpora poco líquido para mantener la consistencia.

Versión con yogur

Si prefieres una base todavía más suave, añade yogur natural, griego o vegetal. El yogur espeso aporta cremosidad y ayuda a equilibrar la acidez del kiwi.

No obstante, reduce la cantidad de bebida vegetal. De esta forma, el smoothie bowl de kiwi y avena seguirá siendo firme.

Versión sin plátano

También puedes preparar la receta sin plátano. Para ello, utiliza mango congelado, piña congelada o una combinación de ambos.

El mango es una buena alternativa porque aporta dulzor y una textura cremosa. En cambio, la piña ofrece un sabor más ácido y refrescante.

Además, puedes añadir yogur espeso o medio aguacate para mejorar la consistencia.

Versión con frutos rojos

Añade fresas, arándanos o frambuesas congeladas para obtener un sabor más intenso. Sin embargo, la base dejará de tener un color verde brillante.

Aun así, los frutos rojos combinan muy bien con el kiwi, el plátano y la avena. Además, puedes reservar algunos para decorar el bowl.

Versión vegetal

Para preparar un smoothie bowl de kiwi y avena vegetal, utiliza bebida de avena y yogur vegetal. Además, sustituye la miel por sirope de agave o simplemente aprovecha el dulzor natural de la fruta.

También conviene revisar los ingredientes de la granola. Algunas variedades pueden contener miel u otros ingredientes que no encajen con esta versión.

Beneficios del kiwi en el desayuno

Aporta frescura y sabor natural

El kiwi tiene un sabor refrescante que combina muy bien con ingredientes suaves como el plátano, la avena y el yogur. Por ello, ayuda a crear un desayuno equilibrado en sabor sin necesidad de añadir mucho endulzante.

Además, cuando está maduro, se tritura con facilidad. Como resultado, la base queda homogénea y agradable.

Por otra parte, su color natural mejora la presentación del bowl. Asimismo, combina con toppings como coco, almendras, mango y frutos rojos.

Es una forma sencilla de incluir fruta

Incluir fruta en el desayuno puede resultar más fácil cuando se presenta en una receta cremosa. En este caso, el smoothie bowl de kiwi y avena permite combinar varias frutas en un solo cuenco.

Además, puedes ajustar la cantidad según tu apetito. Por ejemplo, puedes preparar una porción completa para desayunar o una más pequeña para media mañana.

Sin embargo, recuerda que ningún alimento por sí solo determina la calidad de la alimentación. Lo importante es mantener variedad y equilibrio en el conjunto de tus comidas.

Beneficios de añadir avena

Ayuda a espesar la mezcla

Los copos de avena absorben una parte del líquido y dan cuerpo al bowl. Por eso, son especialmente útiles cuando quieres conseguir una textura densa sin añadir demasiado plátano.

Además, la avena tiene un sabor suave. Como resultado, permite que el kiwi siga siendo el ingrediente principal.

Si utilizas copos finos, se integrarán rápidamente. En cambio, si usas copos tradicionales, puedes remojarlos durante cinco minutos antes de triturar.

Aporta más cuerpo al desayuno

Un batido elaborado solamente con fruta puede resultar más ligero. Sin embargo, al añadir avena, la mezcla tiene una consistencia más completa y agradable.

Además, puedes adaptar la cantidad. Con 30 gramos obtendrás una base equilibrada. No obstante, puedes añadir una cucharada extra si deseas un smoothie bowl de kiwi y avena todavía más espeso.

Por otra parte, la avena también puede utilizarse como topping. Si la tuestas ligeramente, aportará un contraste crujiente.

Cómo servir el smoothie bowl de kiwi y avena

Como desayuno rápido

Sirve el bowl en un cuenco ancho y añade los toppings justo antes de comer. Primero, coloca la fruta fresca. Después, incorpora la granola, las semillas y los frutos secos.

Además, puedes acompañar el smoothie bowl de kiwi y avena con café, una infusión o una bebida fría.

Durante los días calurosos, combina muy bien con este té frío con frutas para acompañar el desayuno.

Como parte de un brunch

También puedes servir este bowl como parte de un brunch. En ese caso, acompáñalo con huevos, pan integral, queso fresco o una tortilla.

Además, puedes preparar porciones pequeñas para cada persona. De esta forma, todos podrán añadir sus toppings favoritos.

Por otra parte, una mesa con diferentes frutas, semillas y granola permite que cada invitado personalice su cuenco.

Cómo incluir este desayuno en una rutina ocupada

Preparar los ingredientes con antelación

Para ahorrar tiempo, corta varios plátanos maduros en rodajas y congélalos en porciones individuales. Además, puedes preparar bolsas con mango, piña o frutos rojos.

Por otra parte, mide la avena y las semillas la noche anterior. También puedes lavar y secar la rúcula.

Sin embargo, guarda los toppings en recipientes separados. De este modo, conservarán su textura crujiente hasta el momento de servir.

Transportar el smoothie bowl

Si vas a desayunar fuera de casa, guarda la base en un recipiente hermético y frío. Además, lleva los toppings por separado.

No obstante, lo ideal es consumir el smoothie bowl de kiwi y avena poco después de triturarlo. A medida que pasa el tiempo, la fruta se descongela y la textura se vuelve más líquida.

Por tanto, si necesitas transportarlo, utiliza una bolsa térmica y añade los toppings justo antes de comer.

Cómo conservar el smoothie bowl de kiwi y avena

Lo más recomendable es consumir la receta inmediatamente. De esta manera, mantiene una textura espesa, un color fresco y un sabor equilibrado.

Sin embargo, puedes guardar el smoothie bowl de kiwi y avena en un recipiente hermético dentro de la nevera durante varias horas. Antes de servirlo, remueve bien la mezcla.

La avena y las semillas absorberán parte del líquido. Por tanto, es posible que necesites añadir una cucharada de bebida vegetal para recuperar la consistencia.

Aunque puede conservarse hasta el día siguiente, su textura cambiará y el sabor del kiwi puede volverse más intenso. Además, no conviene guardarlo con los toppings añadidos.

Para una receta que se adapta mejor a la preparación nocturna, prueba este pudin de chía con fruta y leche vegetal.

Preguntas frecuentes sobre el smoothie bowl de kiwi y avena

¿Cómo hacer que el smoothie bowl quede espeso?

Utiliza fruta congelada y añade poco líquido. En particular, el plátano congelado ayuda a conseguir una textura firme y cremosa. Además, la avena y las semillas de chía absorben parte de la humedad. Si queda líquido, incorpora más fruta congelada o una cucharada extra de avena.

¿Qué lleva un smoothie bowl de kiwi y avena?

La base lleva kiwi maduro, plátano congelado, copos de avena, rúcula y una pequeña cantidad de bebida vegetal. Además, puedes añadir yogur, semillas de chía o un endulzante opcional. Finalmente, se decora con fruta fresca, granola, semillas, coco o frutos secos.

¿Cuánto tiempo dura en la nevera?

Lo ideal es consumirlo el mismo día. Sin embargo, puede mantenerse en un recipiente hermético hasta el día siguiente. Antes de servir, remueve la mezcla y añade una cucharada de bebida vegetal si está demasiado espesa.

¿Se puede preparar la noche anterior?

Se puede preparar, aunque la textura será menos fresca. Además, el sabor del kiwi puede intensificarse. Para obtener un mejor resultado, deja los ingredientes medidos la noche anterior, pero tritura el bowl por la mañana.

¿Se puede usar avena cruda en un smoothie bowl?

Sí, puedes utilizar copos de avena crudos. Los copos finos se trituran con facilidad. Sin embargo, si usas copos gruesos o una batidora poco potente, déjalos en remojo durante cinco o diez minutos. De este modo, quedarán más suaves.

Conclusión

El smoothie bowl de kiwi y avena es una opción fresca, cremosa y fácil de adaptar a diferentes rutinas. Además, se prepara en pocos minutos y admite una amplia variedad de frutas, semillas y toppings.

Para obtener una textura espesa, utiliza plátano congelado, añade poco líquido y ajusta la consistencia al final. Asimismo, recuerda que la avena y las semillas ayudan a dar cuerpo a la base.

Por otra parte, puedes modificar la receta según la temporada. El mango, la piña, los frutos rojos y el yogur son buenas alternativas. Finalmente, añade los toppings justo antes de servir para mantener su textura crujiente.

Ya seas un padre ocupado, un estudiante buscando algo rápido para desayunar, o simplemente alguien con ganas de algo delicioso, esta receta es perfecta para ti. No olvides dejar un comentario o etiquetarnos con tu resultado. Sigue a Receta Bella en Pinterest e instagram para más inspiración dulce.

Smoothie bowl de kiwi y avena decorado con kiwi, mango, fresas, arándanos, granola, coco rallado y semillas sobre una superficie de mármol.

Smoothie bowl de kiwi y avena

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Este smoothie bowl de kiwi y avena es un desayuno saludable, cremoso y fácil de preparar en solo 5 minutos. Combina kiwi, plátano, rúcula, copos de avena y bebida vegetal con deliciosos toppings de fruta fresca, granola y semillas.
Tiempo de preparación 5 minutos
Tiempo de cocción 0 minutos
Tiempo Total 5 minutos
Plato Brunch, Desayuno
Cocina Internacional
Raciones 1 persona
Calorías 395 kcal

UTENSILIOS

  • Batidora de vaso
  • Cuenco
  • Cuchillo
  • Tabla de cortar
  • Cuchara

Ingredientes
  

  • 2 kiwis maduros
  • 1 plátano maduro congelado
  • 30 g copos de avena
  • 1 puñado rúcula fresca
  • 60 ml bebida de avena
  • 1 cucharadita semillas de chía
  • 2 cucharadas yogur natural o vegetal (opcional)
  • 1 cucharadita miel o sirope de agave (opcional)
  • kiwi en rodajas para decorar
  • granola
  • coco rallado
  • arándanos
  • fresas
  • semillas y frutos secos al gusto

Instrucciones
 

  • Pela los kiwis, corta uno y medio en trozos y reserva el resto para decorar. Lava la rúcula y prepara el plátano congelado.
  • Coloca en la batidora la bebida de avena, el kiwi, el plátano congelado, la rúcula, la avena, las semillas de chía y el yogur si lo utilizas.
  • Tritura hasta obtener una mezcla homogénea, espesa y cremosa. Ajusta la consistencia añadiendo un poco más de bebida vegetal o avena según sea necesario.
  • Sirve el smoothie en un cuenco y decora con kiwi, granola, coco rallado, arándanos, fresas y semillas.
  • Disfruta inmediatamente para conservar la textura cremosa y el contraste de los toppings.

Notas

Para conseguir una textura espesa utiliza plátano congelado y añade la bebida vegetal poco a poco. Decora justo antes de servir para mantener los toppings crujientes.

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